Últimamente parece que el mundo se divide entre los defensores del desayuno y sus detractores. Habréis escuchado más de una vez aquello de que “hay que desayunar como un rey” o que “el desayuno es la comida más importante del día”. Si recurrimos a la evidencia científica, encontramos estudios para todos los gustos:

Por un lado, tenemos estudios que asocian el no desayunar con un mayor riesgo de padecer obesidad. Su argumentación suele residir en que la persona que no desayuna llega con más hambre a la siguiente comida y, por lo tanto, acaba ingiriendo más calorías o escogiendo mal los alimentos debido a la ansiedad.

Lo cierto es que estos estudios tienen 2 peros:
– No dejan de mostrar una simple correlación entre los dos hechos “desayunar” y “obesidad”.
Que dos situaciones se asocien no quiere decir que una sea la causa de la otra. A veces esta relación se explica por una tercera variable. En este caso, las personas que no suelen desayunar tienen hábitos desordenados y poco interés en llevar unos hábitos saludables. Suelen ser personas que fuman y beben alcohol con más frecuencia, llevan una alimentación de peor calidad y realizan menos ejercicio físico. Entonces, la obesidad observada podría estar causada por estos malos hábitos, no os parece? 

– Suelen estar financiados por empresas de la industria alimentaria cuyo negocio se basa en la venta de productos “para el desayuno”.
Estas empresas tienen un especial interés en hacernos pensar que desayunar es obligatorio para tener un buen estado de salud y se aprovechan del ritmo acelerado de vida para ofrecernos “opciones rápidas y saludables” para nuestra primera comida del día.
Nos han grabado a fuego que un buen desayuno debe de estar compuesto por lácteo+cereales+fruta.

¿Y qué nos venden?
Nos venden principalmente lácteos, zumos y cereales azucarados. Por este motivo solemos decir “si vas a desayunar alimentos de mala calidad mejor no lo hagas”.
Introducir este tipo de productos ricos en azúcares y harinas refinadas hará que tu nivel de saciedad sea muy bajo, de manera que al poco rato de haber desayunado volverás a tener hambre. Y entonces, qué haces? Atacas la máquina de vending del trabajo/universidad o te pasas por la cafetería y te tomas una oferta del día (café+croissant+zumo de naranja). Error, has entrado en el bucle! Más alimentos procesados y poco saciantes…

En el otro bando, cada vez tenemos más estudios que utilizan metodologías fiables que nos demuestran que saltarse el desayuno no tiene porqué tener un impacto negativo. De hecho, va relacionado con lo comentado en el correo de la semana pasada: concentrar las comidas en una franja horaria más reducida incrementa la saciedad y ayuda a la reducción de la masa grasa.

¿Qué hacer?
No existe una respuesta al qué hacer; Si eres de los que se levanta con el estómago vacío, no te preocupes: no hay ningún problema en no desayunar. En tu caso, si se te despierta el hambre a media mañana, sería interesante llevarte snacks saludables (fruta y/o frutos secos son buena opción siempre).
Y si te levantas con un hambre feroz, pues desayuna, eso sí, siempre eligiendo alimentos de buena calidad:
– Lácteos sin azucarar
– Cereales integrales: la avena es genial!, pero también tenéis quinoa, mijo, trigo sarraceno, arroz hinchado, pan integral de centeno/espelta/trigo…
– Fruta: a poder ser siempre local y de temporada. Tenéis opciones infinitas!
– Verduras/hortalizas: tomate, pepino, zanahoria… por qué no?
– Legumbres: hummus y otros patés vegetales. Fuente de carbohidratos y proteínas vegetales.
– Frutos secos: naturales o tostados, sin sal.
– Huevos: revueltos, duros, poché, en tortilla…
– Conservas: caballa, atún, salmón ahumado…
– O cualquier otra opción: estamos acostumbrados a que para desayunar hay que comer productos específicos para ese momento del día, pero en realidad, por qué no comerte las sobras de la cena de ayer? Más rápido que eso, imposible.

Así que, ¿Te atreves a romper las normas no escritas sobre el desayuno?

Experimenta con alimentos de buena calidad, verás como tu cuerpo te lo agradecerá.
Si no te ves capaz, siempre puedes pedirnos ayuda.

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