Lo sabemos, hemos elegido un tema con mucha controversia: los alimentos ecológicos.
Pero queremos dejar claras algunas ideas para que las tengáis en cuenta a la hora de hacer la compra.

Cuando se ha consultado a la población general en distintas encuestas sobre el motivo por el cuál se consumen productos ecológicos. Las respuestas han sido las siguientes ya que son:
– Más sanos y nutritivos
– Más sabrosos
– Son más respetuosos con el medio ambiente
– No llevan “productos químicos” 

Estas afirmaciones no dejan de ser percepciones de la población general acerca del concepto ecológico. Pero, que hay de cierto en ellas?

Un alimento ecológico será aquel que se ha producido de acuerdo a las directrices del reglamento europeo 848/2018. Tras haber superado la correspondiente inspección, se le ha otorgado el sello oficial de la comunidad europea.
A grandes trechos, este reglamento define una serie de prácticas productivas que fomentan la protección del medio ambiente y del clima. Y el trato respetuoso de los animales. Además, prohíbe el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos; y prioriza el uso de tratamientos naturales siempre que sea posible; reduciendo así el uso de tratamientos convencionales como los antibióticos a aquellas situaciones en que sean la única solución).

¿Son más seguros?
Que un alimento sea más seguro quiere decir que conlleva menos riesgo para nuestra salud. El hecho de llevar más o menos pesticidas no los hace más o menos seguros; habría de evaluar el grado de toxicidad de éstos a largo plazo (y no existen estudios al respecto).
La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad alimentaria) realizó un estudio para evaluar el nivel de pesticidas de los alimentos producidos de forma convencional; Se observó que el 98% de los alimentos presentaban niveles dentro de los límites seguros para la salud y el 53% de estos no presentaba ningún resto de éstos.

¿Son más saludables?
Se han realizado estudios que demuestran que no hay diferencias significativas en cuanto a composición nutricional entre los alimentos ecológicos y los de producción convencional. 
Las pequeñas diferencias detectadas pueden ser debidas a las diferentes condiciones de producción (calidad del suelo, clima, posibles plagas…) y de las prácticas empleadas en dicha producción (momento de recolección, maduración en cámara…). No podemos aislar el factor ecológico del resto de variables que influyen en la composición nutricional final del alimento y, por lo tanto, en su calidad. 

¿Son mas sabrosos?
Se han realizado catas a ciegas en la que no se ha apreciado diferencias organolépticas (sabor, aroma, textura) entre alimentos ecológicos y convencionales. De hecho, estas diferencias serán debidas a otros factores como por ejemplo la recolección en su punto de maduración óptimo o la calidad de la alimentación recibida por el ganado.

¿Son más respetuosos con el medio ambiente?
Por un lado, es cierto que no introducen sustancias químicas al medio. Pero por el otro, el reglamento europeo no incide en puntos que tienen un gran impacto medioambiental como son el transporte o el empaquetado y permite según que métodos de producción.
Por ejemplo, es muy habitual encontrar alimentos ecológicos que provienen de países lejanos e incluso de otros continentes, como la quinoa peruana o los aguacates sudamericanos. De manera que no se tienen en cuenta las emisiones de CO2 que ésto conlleva.
También podemos encontrar tomates ecológicos en invierno (fuera de temporada), ya que el reglamento permite el uso de invernaderos y la recolección temprana para la posterior maduración artificial en cámara.
O podemos comprar vegetales ecológicos recogidos en envases plásticos o ir a una cafetería y tomarte un té ecológico envuelto en una bolsita de plástico.

¿Son más respetuosos con los animales?
En este punto sí que resulta interesante la producción ecológica, ya que los animales son criados en libertad, se les proporciona alimentación ecológica y no se usan hormonas de crecimiento.

Entonces, vale la pena comprar alimentos ecológicos? 
La conclusión a la que podemos llegar es que es más importante la calidad del alimento en sí que si éste es de producción ecológica o convencional. Es decir, es más importante que comas una manzana en vez de bollería para merendar, independientemente de que ésta sea eco/orgánica/bio.
Por otro lado, hay que priorizar el consumo de alimentos locales y de temporada. Y ésto es más facil de conseguir si acudimos a los mercados o cooperativas de consumo en vez de a los supermercados. Es bueno interesarse por el origen de los alimentos que consumimos: incrementa nuestra confianza en la seguridad y la calidad de éstos y nos permite contribuir a un modelo de consumo diferente de ya establecido, siendo nosotros consumidores conscientes que elegimos el qué, el cuándo y el cómo.

De manera que, tanto si consumes alimentos ecológicos como convencionales, prioriza materias primas de proximidad y de temporada.
Recuerda que si quieres contactar con nosotras para que te organicemos el menú, ¡es muy fácil!

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